BREVE HISTORIA
DEL PUENTE ROTO
Es más que celebrado que en Acámbaro, existe un puente manufacturado con mucha resistencia y hermosura. A través del tiempo ha ido surgiendo la incógnita de su construcción, y todo envuelto en halo de misterio que se ha entretejido a lo largo de los más doscientos cincuenta años que tiene en funcionamiento, con su imponente estilo románico. Admirado por muchos, envidiado por otros, pero al fin ahí está elegante, erguido, magnificente, resistiendo todos esos años de furia del agua que pasan por sus arcos, resistiendo inundaciones, paso único de nuestro pueblo de note a sur, llevando en sus espaldas no tan solo el peso de los años, sino de toneladas de materiales que durante años pasaron por sus calzadas, quizá hasta finales de los 1980, que se le quitó una carga , en todos los sentidos, es incongruente que en los primeros años de sus fundación, se obligó a que hubiese una persona en cada punto, para certificar que no se excedieran en las carretas la carga, con miedo inminente de un colapso su estructura. Pero el paso contante en el primer tercio del siglo XX, con la circulación de camiones Torton, de pasajeros, quedó demostrada su legitima resistencia.
En las entradas del puente en las
cuatro esquinas con pedestales de cantera gris (las pirámides) con columnas
estriadas adosadas a un cuerpo central, los pedestales están rematados en un
gran perillón sobre el cual descansan cuatro esculturas religiosas de cantera
gris las cuales son la Virgen del Pilar y San José en la parte Norte y en la parte Sur se pueden apreciar las
imágenes de San Francisco y la Virgen de Guadalupe, el puente está diseñado en
un sencillo y elegante estilo Románico, mientras que las cuatro columnas que lo
flanquean están manufacturadas en un hermoso barroco andaluz copiando la
arquitectura del monasterio, no pudiendo faltar el en el entablamento superior,
el friso pulvinato característico de la arquitectura colonial acambarense, elaboradas
las pirámides se pusieron los santos del lado sur en junio de 1777, Nuestra
Señora de Guadalupe y Nuestro Padre San Francisco de Asís y en agosto de 1777 Nuestra Señora del Pilar y el
16 de febrero de 1778, Nuestro Señor San José, cuyo puente esta bajo su
patrocinio junto con el de San Francisco de Asís.
Las haciendas, daban sus
operarios tres días para el trabajo en el puente, y los arrendatarios
contribuían revueltos con algunas haciendas, con sus bueyes para traer la cal y
leña para quemarla, que dio la hacienda de la Encarnación (Propiedad de Don José
Pérez Llera), a más de su gente, bueyes y mucha piedra que se acarreó para obra
de tanta magnitud, con este pie se caminó hasta el año de 1750, que Don Juan
Antonio de Michelena paso de Tesorero a
la Ciudad de Valladolid, al morir su hermano Don Manuel, que fueron los que
dirigieron hasta aquí la obra, y prosiguió en los mismos términos el Bachiller
Don Juan García de la Madrid, Juez Eclesiástico de este Partido, hasta
el año de cincuenta y cuatro, que murió…..,
En este tiempo la caridad del dicho Señor Obispo Don Martín de Elizacoechea Dorre Obispo (1745-1756) que fue de este Obispado, viendo la necesidad y el estado de la obra, dio mil y seiscientos pesos y quedo con cinco arcos; estos solo con el anillo desamparado de calzones y toda fortaleza. Y considerando el necesario empeño para proseguir la obra, se le dio el encargo a el Bachiller Don Manuel Carrillo de Figueroa, que por su genio, enfermedad y ocupaciones no se adelantó cosa y murió el año de cincuenta y nueve, entonces se nombró por el Ilustrísimo Señor Obispo Don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, donó para la construcción del puente mil ochocientos pesos, el Bachiller Don Miguel Villegas, para Juez Eclesiástico del antecesor y tampoco adelanto nada.
Sabido su Señoría Ilustrísima, que no se esforzaba a
el vecindario, para la prosecución de la obra, ni se gastaban en ella mil seiscientos
pesos, que para ella había dado, tuvo a bien su Señoría Ilustrísima de nombrar
para ello a Don Miguel Duarte y a Don José Pérez Llera: el primero, por sus
ocupaciones y enfermedades no pudo
hacerlo, y el segundo en 1761 desbarato dos arco que rehízo de mampostería,
porque les cayó un rayo, y les faltaban los cimientos, y también para uniformar
lo que estaba hecho, que fue el año de 1763, cuando se abren los cimientos a
cargo de Don José Pérez Llera y hecho cadena para los cuatro arcos del norte, según,
y como la de la principal caja del río y sucesivamente, hizo los arcos, se
fueron rellenando los cinco primeros hasta ponerlos en estado de que aunque
fuera con incomodidad, se pasaba a caballo, y que los furlones se pasaran
tirándolos a mano. En este estado se resfrió mucho el vecindario con sus
ayudas, pero nunca se paró de trabajar paulatinamente.
Pasando por ella del año de 1767 el Excelentísimo
Señor Don José de Gálvez y Gallardo Marqués de Sonora (1720-1787), viendo lo
utilísimo de la obra, si para el pasto espiritual tan necesario, como para los
comercios que ofrece su tránsito, insto mucho para su conclusión, y ofreció
este vecindario acabar más que fuera con pausa, pues había tenido el lapso de
ponerla en aquel estado, sin pensionar a ninguno, pero su Excelencia deseoso de
que finalizará cuanto antes, nos instó a que propusiéramos arbitrios,
El Primero: Se dejará de dar pilones en los
comercios del pueblo, estos se contabilizarán y se entregarán a la Diputación encargada
de la administración a cargo de Don Juan Lorenzo de Recalde.
Segunda: Que el abastecedor de
carnes de este pueblo, paga a el de la Ciudad de Salvatierra, que es en quien
se han rematado junto con el Pueblo de Yurirapúndaro el abasto de carne, doscientos
pesos por el bienio, separado del remate del de Salvatierra y el nuevo
Abastecedor, contribuya esta cantidad para el enunciado fin, sin perjuicio de
la que se le regulare a el Real desagüe
Tercero y último: que, en las
carnicerías del pueblo, deban dar media libra menos de (carne) de vaca o toro, todo
el dinero de las medias libras de menos deberán ser enteradas a la
administración, para la conclusión del Puente.
Los tajamares en
punta de diamante cortan la fuerza del agua
Una situación importantísima es
que el Bachiller Don Juan Manuel Primo de Terán Sánchez y Jordán (1751-) suple con
todo el dinero necesario, para que prontamente se siga la construcción del puente
con tal que aquel vecindario, le otorgue una solemne obligación de pagarle, luego
que esté recaudado.
Primo y Jordán nacido en la Ciudad
de Querétaro, hijo de Pedro Bernardo Primo de Terán Sánchez y de Felipa Josefa Villanueva
Terreros y Jordán, con este dato damos a conocer que fue pariente de Pedro
Romero de Terreros y uno de sus prestanombres, para comprar las haciendas a los
Albarrán Carrillo, que formarían parte de su segundo Mayorazgo y también el segundo
más valioso, junto con su hijo Francisco Javier Romero de Terreros (1762-1778)
que a la muerte de este, recayó el Titulo y Mayorazgo a su hermana mayor María
Micaela Romero de Terreros (1757-1817) nuestra condesa, pero esa es otra historia.
Fotografía tomada
por B. L. Singley, en el año de 1894.
En esta última etapa, el puente estaba en servicio
lo único que faltaba eran las calzadas de subida y bajada el pasamanos y los
adornos de los cuatro lados prácticamente ya estaba terminado. Comienza esta última
etapa de la obra en junio de 1776 y se terminó en abril del 1778, se colocó el
ultimo Santo San José febrero de 1778, Maestro Cantero Joseph de Avalos, Sobrestante
Casimiro Francisco Javier Coronel Servín de la Mora y Francisco Pérez.
Francisco Morquecho acarreador de materiales, Maestro albañil Buenaventura
Hernández
Arquitecto Ildefonso de Iniesta Bejarano y Durán y
los Arquitectos Fernando Durán y su padre el Arq. Fernando Durán Sarmiento y
Valladares, los dos últimos trabajaron para Manuel Albarrán Carrillo, en hacer
canales para llevar a sus haciendas de Acámbaro agua del río Lerma, en 1734
Fotografía tomada
por B. L. Singley, en el año de 1894.
Otros comentarios sobre el puente, “que es
dilatado y frecuente el viso de dicho puente aún en el tiempo de las secas, con
el traqueo de forlones, que recuas de diversas que lo están pasando, siendo
este mucho más el de las aguas, agregándose entonces el de las carretas, que
conducen maderas para el Real de Minas de Guanajuato, y otros lugares, como que
los que habitan hacia la parte del sur de dicho puente no tienen otro efugio de
mayor seguridad para su tránsito.
“que el dicho puente es útil y benéfico al vecindario del Partido de Acámbaro, y a otros lugares del Reino por ser camino real y tránsito para la Ciudad de Valladolid y otras partes pero le ha sido y en perjudicial a la Ciudad de Salvatierra porque teniendo esta, otro magnifico puente, por donde con un poco más de rodeo podrían venir y trafican los mismos de todo el Reino para dicha Ciudad de Valladolid, y con esto tener algún más comercio la dicha de Salvatierra y el lucro solo que dejan los pasajeros no lo logra, porque se van por el dicho de Acámbaro el cual para nada necesita de público y vecindario de Salvatierra….
Porque no se inauguró en 16 de junio de 1778, porque faltaba destruir unas islas de arena
que había a los pies del puente y estas arremolinaban las aguas a los pies de
los arcos y otra fue que querrán demoler
el resto de los arcos del antiguo puente
y la última fue, que en la auditoria practicada a la Administración del
puente faltaban doscientos pesos, los cuales el encargado pudo comprobar hasta
dos años después, y entre la burocracia de Acámbaro a Salvatierra a Celaya a Cd
México y de regreso, algo verdaderamente tortuoso, se da por terminado en 1782
y el costo total aproximado del puente se calcula entre $ 70,000.00 a $ 80,000.00.
Exposición de Charles Burlingame.
Esta
foto es parte de una tarjeta estereoscópica también de B. L. Singley
posiblemente de 1894.
Es
importante destacar que este muro de contención ya lo perdimos se lo llevo el
agua y la incuria
de
nuestras autoridades y pobladores.












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